Cuando los medios tradicionales se sientan a ver cómo los medios sociales le ganan la carrera

Para nadie es un secreto el poder que las redes sociales alcanzan en estos días en cuanto a nivel informativo y persuasivo se trata. Estas plataformas virtuales han construido poco a poco un mundo paralelo al terrestre en el que existen comunidades de personas con diferentes perfiles (entiéndase características), gustos y sobre todo necesidades.

A estas alturas del partido, cuando hay 861.000 perfiles de Facebook y 104,000 cuentas de Twitter en Costa Rica[1], las personas ya no ingresan a las redes simplemente a socializar o entretenerse sino que, de una u otra forma, buscan satisfacer necesidades. Una de ellas es la de informarse, de la que nadie puede prescindir. La inmediatez de las redes sociales, facilitada ahora por los teléfonos inteligentes, es uno de los factores que fortalecen su poder.

Uno de los ejemplos más claros de la inmediatez, la accesibilidad y el tráfico de las redes sociales se presenta cuando tiembla o hay un partido importante. Las páginas de inicio se llenan de una gran cantidad de comentarios y tweets que hablan de lo primero que se les viene a la mente, que por lo general, no es información relevante.

El punto es que, siete años después de que las redes sociales llegaron, las personas ingresan a estas para informarse y que muchas de las fuentes que publican datos de interés general no son necesariamente los medios de comunicación tradicionales.

Si bien es cierto, algunos de estos medios sobresalen por poner primicias sobre la palestra social, se enfrentan al reto de que para sus ediciones regulares ya la audiencia está enterada de los acontecimientos más importantes.

Esto imprime una cuota de picardía al debate de si morirán los medios tradicionales frente a los sociales. Los primeros tenían sus ventajas ya conocidas como el alcance, el acercamiento gráfico y otras virtudes que cada vez más las redes sociales también ponen a disposición de los públicos.

Sin embargo, hay un punto que los medios tradicionales no pueden contrarrestar: mientras ellos tienen una interacción 1.0, los medios sociales le dan un 2.0 a las personas que justamente es lo que buscan. Ahora todos quieren opinar, presionar y ser parte del cambio. Con excepción de un medio radiofónico, los demás no permiten en sus redes sociales que los usuarios dejen comentarios, y si lo permiten nunca le dan respuestas a las mismas[2] .

Con todo esto, los medios tradicionales tienen una solución que a la vez se vuelve a convertir en reto: capturar periodistas 2.0, lo suficientemente preparados como para ejecutar el periodismo tradicional –con todo y sus criterios- en una plataforma digital que les permita aprovechar al máximo sus recursos pero sin faltar a los valores.

Tampoco es la intención de que fenómenos en redes sociales se conviertan en noticia que ocupen espacios en las ediciones, como sucede frecuentemente.

Una de las tantas conclusiones a las que se puede llegar con este tema, es que los medios tradicionales deben verse inmersos en un proceso de reinvención si no quieren dejar el lugar de “cuarto poder de La República” que ahora todos los costarricenses quieren ocupar y que lo pueden alcanzar a través de las redes sociales.

Con esto se abre el debate para que todos expresen por este medio sus posiciones respecto al tema que nos atañe.

[1] Según el más reciente estudio de Unimer para El Financiero: Red 506, julio 2012.

[2] Según información tomado del Foro ¿Matarán los Medios Sociales a los Medios Tradicionales?. ExpoTelecom, septiembre 2012

Laura Rivera Solano

Asesora Ejecutiva CAC Porter Novelli