El periodismo en los tiempos de la inmediatez digital

Terminaba el terremoto y, apenas podía abandonar uno el marco de la puerta, corría a encender el radio para comenzar a recibir los primeros reportes. ¿Quién recuerda la época en que, el medio por excelencia para enterarse de una noticia con la mayor brevedad posible, era la radio?

Hoy, quizás aún seguimos bajo el marco de la puerta e, incluso, nos da tiempo de postear en Facebook: “¡Está temblando!”, así, en pleno gerundio, en caso de que haya por ahí alguien que no se haya dado por enterado. Por supuesto, es el Ovsicori, con sus más de 300 mil seguidores en Facebook, el que dará el primer reporte en redes sociales, muchas veces sin necesidad de acudir a terceros.

Esa inmediatez, que solía ser el delirio de todos los medios de comunicación, hoy flota en internet. De todo nos enteramos a la mayor brevedad posible gracias a las herramientas digitales, como Twitter, WhatsApp y un largo etcétera.

Pero, ¿esta inmediatez ha beneficiado realmente al periodismo?

Una inmediatez de doble filo

Si bien es cierto que el acceso a la información se ha vuelto más sencillo con la era digital, también la carrera por correr más rápido que unos datos que viajan de un extremo a otro del planeta con un solo clic, muchas veces nos lleva a noticias falsas o que ni siquiera merecen ser llamadas “noticia”.

Ejemplos abundan, pero para efectos de este artículo citaremos uno. 

El año pasado se publicaron fotos en redes sociales de un avión de Iberia aterrizando muy bajo en el aeropuerto Juan Santamaría. El asunto podría haber pasado sin pena ni gloria (como realmente merecía serlo porque fue un aterrizaje totalmente normal, según los expertos) excepto porque generó tanto ruido que incluso medios tradicionales decidieron prestarle atención. En vista de comentarios totalmente desatinados de personas que aseguraron que, por ser viajeros frecuentes o por trabajar en un aeropuerto totalmente distinto (como el de Washington D.C.), tenían los conocimientos suficientes como para determinar que la maniobra de aterrizaje había sido arriesgada, Iberia decidió desviar sus aviones hacia Panamá cuando sus vuelos tengan que hacer escala en Centroamérica y realizar ese tipo de maniobra con el fin de no poner más en riesgo su imagen. ¿Quiénes pierden con esto? Taxistas, hoteles, restaurantes y cualquier negocio que se encargue de atender a los pasajeros mientras hacen escalas prolongadas en suelo nacional. Todo por un asunto que ni merecía ser noticia pero que, por la inmediatez y la capacidad de las redes sociales de darle el micrófono a todo el mundo, se convirtió en algo totalmente contraproducente.

Reporteo versus periodismo

Nadie puede negar que los medios digitales que tenemos al alcance han facilitado en mucho la labor periodística. ¿Quién podría negar la maravilla de poder acceder a prácticamente todo el conocimiento humano desde un dispositivo que cabe en nuestro bolsillo?

Sin embargo, al mismo tiempo, esto ha beneficiado más bien al reporteo y no tanto al periodismo. Por reporteo, nos referimos a la capacidad de informar que algo está sucediendo en este momento en algún lugar del planeta. Por periodismo, nos referimos a la capacidad de brindar esa información de la manera más precisa y profunda posible. ¿Estamos logrando eso? Difícilmente en una era en que la gente con solo 140 caracteres de Twitter asegura darse no solo por enterada, sino conocer a profundidad un tema… Porque claro, es más importante tuitear o postear en Facebook en la inmediatez digital que detenerse a analizar un poquito más la información que nos llega.

Por lo tanto, en este Día del Periodista tendríamos no que satanizar las redes sociales y demás herramientas digitales, sino cuestionarnos hasta qué punto hacemos buen uso de ellas. Porque en la carrera por la inmediatez muchas veces no cumplimos ni siquiera con el deber de informar, solo buscamos satisfacer la necesidad enfermiza de llegar de primeros, así sea cayéndonos estrepitosamente para cruzar la línea de meta con la falta de profesionalismo que, definitivamente, no es parte del periodismo que merece celebrarse un 30 de mayo.