Conozca la forma de aprender de sus hijos para establecer hábitos de estudio

Si el menor es visual, se requiere de apoyo de lápices de color, o marcadores que le favorezca establecer la clave visual y si es auditivo, se requiere que cuente con un espacio donde pueda repetirse la materia en voz alta o poder repetir la clase con uso de una grabadora, explicó la psicóloga clínica.

Para conocer más sobre este tema, la psicóloga clínica Gabriela Espinoza ofrecerá la charla gratuita “Fomentando los hábitos de estudio en sus hijos”, el próximo miércoles 25 de febrero, a las 2:00 p.m., en el auditorio del Hospital Clínica Bíblica.

 

Fomentando hábitos

“Los responsables de establecer los hábitos son los padres de familia y es necesario el modelaje de ellos, de manera que exista una congruencia con lo que se les solicita a los menores y lo que ellos observan en su estilo de vida”, agregó Espinoza

Desde muy pequeño, el niño debe tener claro que sus actividades se dan de una manera estructurada y ordenada, pero no inflexible, de manera que así incorpora en él la organización y no se le hará difícil integrar la actividad de estudio, ya que sería una más dentro de su horario.

Para fomentar buenos hábitos se debe tener un orden, estructura, persistencia y constancia en la aplicación y cumplimiento de las actividades de estudio. Así mismo, contar de primera mano con un horario que ayude a organizar día a día las actividades que el niño o joven va a realizar.

Al existir un horario y un orden, el niño o joven sabrá que sigue “después de“ y qué responsabilidad le corresponde realizar, lo que contribuye a que no se convierta en un campo de batalla cada vez que haya que estudiar.

Una manera de motivarlo, es organizarle su tiempo y que tenga claro cuando le corresponde estudiar y cuando descansar. Hay que aclararle que entre más rápido finaliza la tarea, más pronto podrá realizar una actividad de descanso.

A la hora de definir un horario debe tener en cuenta el tiempo en que pasa el menor en el centro educativo, la hora a la que llega a la casa y la hora en que los padres de familia regresan de sus trabajos para ponerse a estudiar.

También hay que considerar que los lapsos de atención entre un niño y otro varían, pueden durar 20 minutos o menos, por lo que los periodos de estudio pueden dividirse en segmentos cortos; por ejemplo 20 minutos y se detienen 5 minutos, sin que esto signifique que se ponga a ver televisión o escribir en el celular.

A la definición del horario hay que agregar los aspectos ambientales para el estudio, de manera que el niño esté en un espacio libre de ruidos que puedan perturbar la atención y de tecnología como televisores, celulares o tablets; y con buena iluminación.

Es fundamental que los menores cuenten con las horas de sueño necesarias, que deben ser mínimo 9 horas, una adecuada alimentación y una exposición a la tecnología de una hora al día como máximo.

Los buenos hábitos de estudio le permitirán al niño aumentar la cantidad de material que aprenden en una unidad de tiempo establecida; mientras que los padres podrán analizar el número de repeticiones que requiere para asimilar la materia y, consecuentemente, adaptar el tiempo que podría dedicársele.

De igual manera, se favorece que se le asigne la responsabilidad del estudio al menor y no al padre, a quien les corresponde guiar y recordar al niño la actividad que debe realizar, apegándose al horario establecido, lo que disminuye los conflictos y la resistencia.

Para mayor información o para solicitar atención médica puede llamar al número 2522-1000, escribir al correo electrónico Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. o vía chat al www.clinicabiblica.com